Sección oficial · AS - Asian Selection · Especial: Hong Kong · D-cinema · Espai Anime · Inauguración · Clausura · BAFF 10
BAFF 10
¿Qué hubiera sido de nosotros sin el BAFF? Andaríamos más perdidos que Jack, Sawyer y compañía. No veríamos mucho más allá del último Wong Kar-Wai, Takeshi Kitano o Kim Ki-duk, alguna cinta de acción Made in Hong Kong y la enésima fotocopia de The Ring antes de ser vuelta a fotocopiar en Hollywood. A lo mejor escudriñando revistas internacionales para bajarnos lo que podamos o arruinarnos dilapidando en DVD's de importación y, sobre todo, pateándonos de punta a punta todos los festivales -Rotterdam, Berlín, Cannes, Pusan, Tokio...- llegaríamos a tener una visión muy remotamente comparable a la que cada primavera nos brinda el BAFF. Pero claro, tendríamos que dedicarnos a ello, vivir entregados a la causa, no hacer otra cosa. Siendo realistas, la mayoría vivimos pendientes de nuestra patética cartelera, que ofrece un puñado de estrenos orientales dignos de mención por temporada. Qué pena.
Así pues ¿Qué hubiera sido de nosotros sin el BAFF? Los que llegamos cual chuchos famélicos a cada nueva edición no queremos ni pensarlo. Y sin embargo, un décimo aniversario invita a la reflexión y a la oración, porque diez años sólo han sido posibles gracias a un equipo en verdad heroico y a la siempre creciente afluencia de un público cada vez más apasionado (aplausos para ambos). Las 10 películas seleccionadas para celebrarlo son obviamente sólo diez por motivos sentimentales. Podrían haber sido muchas más, nadie podría aventurar un número. Año tras año, el balance para el aficionado ha sido invariablemente excelente, pero títulos como Syndromes and a Century o Goodbye, Dragon Inn permanecen como auténticas obras faro que han trascendido la denominación de origen para colocarse en la vanguardia del cine globalizado. Nos recuerdan que oriente es un vivero de auténticos genios del cinematógrafo, para el caso Apichatpong Weerasethakul y Tsai Ming Liang, maestros capaces de pulir piedras angulares que han dejado un impacto muy profundo en la historia del cine, en nuestra historia y en la historia del BAFF. Nos encantaría poder descubrirlas por primera vez, pero tenemos la corazonada de que vamos a amarlas siempre y la certeza de que, de todos modos, siempre hay más. Es la tranquilidad que nos da un festival glorioso y necesario. Oriente sigue estando a punto de estallar en nuestras retinas. Qué bien.
Philipp Engel (adicto)