Corea del Sur - 2007 - 35 mm. 88 min.
Je-hwi, acosado por Pyo en el instituto, se convierte en un solitario, escondido del mundo exterior. Recluido en su habitación, sólo responde a sus padres con monosílabos. Tras conocer a Jang-hui, se va abriendo poco a poco y parece volver a confiar en el ser humano. Hasta que un día, Pyo y su novia vuelven a irrumpir en su vida y a recordarle la pesadilla de su adolescencia. Para librarse de su acosador, Je-hwi recurrirá a métodos inusitados que acabarán volviéndose contra él con crueles resultados. En este su primer largometraje, Yang Hea-hoon refleja con serenidad las diversas fases por las que pasa nuestro protagonista, la crueldad de Pyo y su extraño encuentro con Byeong-cheol, el tercer pilar de esta enrevesada historia.
Tras su paso por el Festival de Pusán, el nombre de este joven realizador ha pasado a engrosar la lista de nuevos talentos indies del cine coreano. El título es un homenaje al primer largomentraje de Martin Scorsese, que contaba una historia similar.