Francia - 2007 - Betacam. 90 min.
El premio al mejor documental en los Premios del Cine Europeo del año pasado es un retrato dibujado con mano firme sobre la realidad que viven las prostitutas en Camboya. Al más puro estilo Tsai Ming Liang, el filme comienza observando a los personajes que luego conoceremos, se detiene en cada uno de ellos, no los juzga, solo hace que el espectador los mire. No se habla de sexo hasta que han transcurrido unos diez minutos de metraje. El espectador asiste a escenas aparentemente cotidianas, como una en que las prostitutas calculan con su chulo el salario de la semana que les corresponde, como si se tratara de una perversa clase de matemáticas. O a diálogos en los que estas mujeres hablan de sus pueblos de origen que un día tuvieron que abandonar para empezar una vida que pretendía ser mejor. Hablan del aborto, de las drogas, de la muerte, del SIDA, del suicidio… En definitiva, el director camboyano denuncia la situación de estas mujeres que no reciben ningún tipo de ayuda internacional. Un documental que no deja espacio a la esperanza, tanto es así que una de las protagonistas llega a afirmar: “Aquí, tienes el SIDA y te mueres, y si no lo tienes, también te mueres”.